Tesla lo hizo: el Roadster que desafía la gravedad ya está aquí

Tesla lo hizo: el Roadster que desafía la gravedad ya está aquí

Tesla presenta el nuevo Roadster, un deportivo eléctrico con propulsores capaces de elevarlo en el aire. Su producción apunta a 2028.

Durante casi una década, el Tesla Roadster de segunda generación ha sido una promesa aplazada. Ahora, la compañía de Elon Musk vuelve a ponerlo en el centro de la conversación con una demostración que parece sacada de una película de ciencia ficción: un deportivo eléctrico que se eleva, gira en el aire y aterriza mediante propulsores de gas comprimido.

El proyecto, presentado en Texas el 15 de octubre de 2026, representa una nueva apuesta de Tesla por llevar la ingeniería automotriz hacia un territorio hasta ahora reservado a la experimentación aeroespacial. Sin embargo, el espectáculo no elimina las preguntas sobre su precio, su producción y las condiciones que permitirían utilizarlo fuera de una demostración controlada.

Tesla Roadster: así es el deportivo eléctrico que quiere volar

Tesla Roadster

El nuevo Roadster fue presentado en las instalaciones de pruebas de SpaceX en McGregor, Texas, donde Tesla mostró las capacidades de su renovado deportivo. Durante el evento, el vehículo recorrió una rampa en posición invertida, ejecutó maniobras en el aire y aterrizó de forma controlada. También se elevó por encima de otros vehículos de la marca, incluido el camión eléctrico Tesla Semi.

La demostración supone un cambio importante respecto al planteamiento original del modelo. Cuando Tesla anunció esta segunda generación en 2017, la propuesta giraba alrededor de un deportivo eléctrico de altas prestaciones, con una aceleración extraordinaria y una autonomía ambiciosa. Ahora, la compañía incorpora una dimensión adicional: la posibilidad de realizar maniobras aéreas mediante tecnología desarrollada en colaboración con SpaceX.

La nueva propuesta combina dos sistemas con funciones distintas. Por un lado, los ventiladores situados bajo la carrocería generan succión para aumentar la adherencia del vehículo a la superficie. Por otro, los propulsores de gas comprimido proporcionan el impulso necesario para elevarlo y controlar determinados movimientos en el aire.

Tesla también sostiene que el sistema de succión puede contribuir a mejorar el comportamiento en curvas, al generar una fuerza descendente que mantiene el automóvil pegado al suelo. La compañía plantea esta tecnología como una ventaja tanto para la conducción deportiva como para el rendimiento en circuito.

Aun así, conviene distinguir entre las capacidades mostradas durante el evento y las prestaciones que estarán disponibles en cada versión comercial. La demostración no significa que todas las unidades del Roadster puedan volar ni que esa función esté autorizada para utilizarse en vías públicas.

Tres versiones para distintos niveles de rendimiento

Tesla ha anunciado tres configuraciones del Roadster: Performance, Thrust y Rocket. Cada una responde a un planteamiento diferente, desde la conducción por carretera hasta la experimentación con maniobras aéreas.

Roadster

Roadster Performance: la versión para carretera

La variante Performance está concebida como un deportivo biplaza apto para circular por carretera, sujeto a las homologaciones y regulaciones aplicables. Incorpora aerodinámica activa y un sistema de succión multimodo, pero no incluye los propulsores de vuelo mostrados durante la presentación.

Tesla ha comunicado una aceleración de cero a 60 millas por hora —unos 96 km/h— en menos de 1,6 segundos para esta configuración. La marca también apunta a una autonomía superior a las 300 millas, aproximadamente 483 kilómetros.

Esta versión constituye la puerta de entrada a la nueva generación del Roadster, aunque su precio definitivo todavía no se ha anunciado.

Roadster Thrust: prestaciones extremas para circuito

La versión Thrust conserva las dos plazas y añade propulsores de gas frío en la parte posterior. Según las especificaciones comunicadas por Tesla, puede acelerar de cero a 60 millas por hora en menos de un segundo.

Su planteamiento está orientado a quienes buscan prestaciones todavía más radicales y una experiencia de conducción centrada en el rendimiento. La compañía la describe como una edición limitada preparada para circuito.

La incorporación de propulsores introduce, sin embargo, una diferencia sustancial respecto a un deportivo convencional. Sus capacidades no dependen únicamente de la potencia eléctrica y la adherencia de los neumáticos, sino también de un sistema de impulso que requiere evaluar cuestiones de seguridad y uso.

Roadster Rocket: la configuración capaz de elevarse

La versión Rocket representa la apuesta más experimental de Tesla. Se trata de una configuración monoplaza que incorpora propulsores distribuidos alrededor del vehículo para generar impulso y controlar su orientación durante las maniobras aéreas.

Es la variante que más se aproxima a la imagen de un automóvil volador y la que protagonizó las demostraciones más llamativas de la presentación. No obstante, Tesla la ofrece únicamente por invitación y señala que no está aprobada para circular por vías públicas.

Esta restricción es fundamental para comprender el alcance real del anuncio. El Roadster Rocket no debe interpretarse como un automóvil convencional que simplemente añade una función para despegar, sino como una plataforma experimental cuyas posibilidades de utilización dependerán de sus características técnicas y del marco regulatorio.

Cómo funciona la tecnología de vuelo del Tesla Roadster

El elemento más llamativo del nuevo Roadster es su sistema de propulsión mediante gas comprimido. A diferencia de un avión o un helicóptero convencional, la tecnología presentada por Tesla utiliza propulsores que liberan gas a presión para generar impulso, sin recurrir a la combustión de combustible en esos dispositivos.

Según la explicación de la compañía, el sistema permite elevar el vehículo y realizar maniobras que no serían posibles mediante la tracción de las ruedas. La demostración en Texas mostró cómo el automóvil podía impulsarse en el aire y volver al suelo de manera controlada.

El sistema de ventiladores inferiores cumple otra función. Al extraer aire de debajo de la carrocería, genera una fuerza de succión que incrementa la carga sobre el vehículo. Este efecto permite mejorar el contacto con la superficie y ayuda a explicar cómo el Roadster pudo desplazarse por una rampa invertida durante el evento.

La combinación de ambas tecnologías busca ampliar los límites tradicionales de un deportivo: más adherencia en conducción terrestre y nuevas posibilidades de movimiento cuando el vehículo abandona el suelo.

Sin embargo, todavía quedan preguntas sobre aspectos esenciales del funcionamiento cotidiano, como la capacidad efectiva de los depósitos, el tiempo durante el que puede mantenerse una maniobra aérea y las condiciones necesarias para recargar el gas comprimido. La demostración acredita que Tesla ha mostrado un sistema capaz de realizar esas maniobras en un entorno controlado, pero no resuelve por sí sola todas las dudas sobre su aplicación práctica.

Precio del Tesla Roadster y condiciones de reserva

Precio del Tesla Roadster

El precio final del nuevo Roadster sigue sin confirmarse. Tesla ha habilitado reservas para las versiones Performance y Thrust, con compromisos económicos importantes para quienes quieran asegurar una unidad.

La reserva de la versión Performance requiere un pago inicial de 5.000 dólares y un desembolso adicional de 45.000 dólares en un plazo de diez días. El importe total asciende a 50.000 dólares.

Para la variante Thrust, la reserva contempla un pago inicial de 5.000 dólares y otros 245.000 dólares dentro del mismo plazo, hasta alcanzar los 250.000 dólares. La versión Rocket, por su parte, está disponible únicamente por invitación.

Estas cantidades corresponden a las condiciones de reserva anunciadas y no deben confundirse con una confirmación del precio definitivo del vehículo. Tampoco se ha comunicado una fecha concreta para las entregas a los compradores.

El importe exigido vuelve a poner de relieve una de las particularidades de la historia del Roadster: Tesla está solicitando compromisos económicos importantes por un modelo cuya llegada comercial todavía depende de un calendario futuro.

Una década de retrasos y promesas pendientes

Roadster

La historia del Roadster de segunda generación comenzó en 2017, cuando Tesla presentó el proyecto y prometió un deportivo capaz de situarse entre los automóviles de producción más rápidos del mundo. En aquel momento, la compañía apuntaba a iniciar las entregas en 2020.

Ese calendario nunca se cumplió. Los plazos se desplazaron repetidamente y el modelo permaneció durante años como uno de los proyectos más esperados de Tesla, pero también como un ejemplo de las dificultades para convertir sus anuncios más ambiciosos en productos disponibles.

La presentación de octubre de 2026 supone un avance respecto a aquella primera aparición: Tesla ha mostrado un vehículo rediseñado y ha realizado una demostración pública de sus capacidades. Sin embargo, la compañía sitúa ahora el comienzo de la producción en 2028.

La diferencia entre mostrar un prototipo y fabricar un automóvil en serie sigue siendo determinante. El desarrollo industrial, las pruebas, la seguridad y las homologaciones son pasos necesarios para que un proyecto de estas características llegue a los compradores.

Por eso, el anuncio actual debe leerse como una nueva etapa en el desarrollo del Roadster, no como la confirmación de que las entregas están a punto de comenzar.

El desafío regulatorio de un coche que abandona el suelo

Las capacidades aéreas del Roadster plantean un problema que va más allá de la ingeniería. Un vehículo diseñado para circular por carretera está sujeto a un marco normativo diferente del que regula las aeronaves.

En Estados Unidos, la Administración Federal de Aviación (FAA) tiene competencias sobre las máquinas que operan en el aire. La utilización de un automóvil capaz de elevarse podría requerir certificaciones, autorizaciones y condiciones de operación específicas, dependiendo de su configuración y de cómo se utilice.

A ello se suman las restricciones relacionadas con los lugares de despegue y aterrizaje. Las carreteras no se convierten automáticamente en espacios habilitados para maniobras aéreas por el hecho de que un vehículo disponga de propulsores.

El propio Elon Musk reconoció durante la presentación que la legalidad de estas capacidades puede variar según la jurisdicción y advirtió que el vehículo no está necesariamente optimizado para la seguridad.

En este contexto, la distinción entre las tres versiones resulta especialmente relevante. La Performance está planteada para circular por carretera, mientras que la Rocket, equipada para las maniobras aéreas, no cuenta con autorización para utilizar vías públicas.

El reto de Tesla no consiste únicamente en demostrar que un automóvil puede elevarse, sino en establecer bajo qué condiciones esa tecnología podría utilizarse de manera segura y legal.

Tesla quiere demostrar algo más que un nuevo deportivo

El Roadster también funciona como una demostración de las capacidades tecnológicas de Tesla y SpaceX. La colaboración conecta la ingeniería automotriz con sistemas de propulsión y control asociados al sector aeroespacial, una combinación que refuerza la imagen de innovación que ambas compañías buscan proyectar.

El lanzamiento llega, además, en un momento en el que Tesla ha expresado un interés creciente por la conducción autónoma, la inteligencia artificial y la robótica. En ese contexto, el Roadster puede interpretarse como un escaparate tecnológico que busca mantener la atención sobre la marca y mostrar hasta dónde pretende llevar sus desarrollos.

Pero el impacto comercial del vehículo todavía está por determinar. Su elevado coste de entrada, su público potencialmente reducido y las incertidumbres sobre la producción dificultan anticipar cuánto contribuirá al negocio de Tesla.

La espectacularidad de una demostración puede generar interés inmediato, pero el éxito de un producto depende también de que sus prestaciones se mantengan en la práctica, que su fabricación sea viable y que los clientes puedan utilizarlo conforme a las normas aplicables.

El Tesla Roadster todavía tiene que demostrar que puede llegar al mercado

Tesla lo hizo: el Roadster que desafía la gravedad ya está aquí

El nuevo Roadster representa una de las propuestas más ambiciosas de Tesla: un deportivo eléctrico que combina aerodinámica activa, sistemas de succión y propulsores de gas comprimido para explorar posibilidades que van más allá de la conducción convencional.

La presentación de 2026 ha permitido ver una parte de ese potencial, pero el proyecto aún tiene varios desafíos por delante. La producción prevista para 2028, el precio definitivo, las especificaciones finales y las restricciones legales serán determinantes para medir su alcance real.

La gran pregunta ya no es únicamente si un automóvil puede elevarse en el aire durante una demostración. Es si Tesla podrá transformar esa capacidad en un producto fabricable, seguro y utilizable dentro de un marco regulatorio concreto.

Hasta entonces, el Roadster seguirá ocupando un espacio singular entre la innovación tecnológica y la promesa futurista. Su mayor logro no será necesariamente volar unos segundos, sino demostrar que una idea extraordinaria puede superar la distancia que separa un espectáculo de ingeniería de un automóvil que sus clientes realmente puedan conducir.


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Luis Cortina
Luis Cortina

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