Sigma FP2 y las cámaras modulares: ¿pionera o tendencia?
Sigma presentó la FP2, sucesora de la fp de 2019: una full frame mínima que se completa con visor, zapata y placas. Revisamos qué ofrece y por qué cada vez más marcas apuestan por cámaras que se arman por piezas.

Sigma presentó el 23 de octubre de 2026 la FP2, una cámara full frame tan pequeña que la marca la describe como la mirrorless de su tipo más pequeña del mundo, según sus propias mediciones, y que, sin embargo, no está pensada para usarse tal como sale de la caja. Le falta visor, le sobran roscas y casi todo lo que la vuelve completa se compra por separado. No es un descuido: es la idea.
La Sigma FP2 es la sucesora de la fp, la serie que la marca japonesa inauguró en 2019 con una promesa poco común en fotografía: un cuerpo mínimo que cada quien termina según cómo trabaja. Siete años después, llega a un mercado donde Blackmagic Design, Panasonic, Sony y la propia RED, hoy en manos de Nikon, ya lanzaron cámaras modulares o diseñadas para completarse con piezas y accesorios. La pregunta se impone: ¿Sigma fue pionera o se sumó a una tendencia que ya existía?
Sigma FP2: una cámara que se termina fuera de la fábrica
El corazón de la Sigma FP2 es un sensor CMOS full frame parcialmente apilado de 24.5 megapíxeles, cuya lectura rápida reduce la deformación que aparece cuando la cámara o el sujeto se mueven deprisa. Un selector en la cubierta superior separa dos cámaras dentro de la misma: el modo STILL, para fotografía, y el modo CINE, con interfaz propia, grabación 6K Open Gate, ProRes RAW y L-Log, el perfil logarítmico desarrollado por Leica. Sigma declara hasta 14.1 pasos de rango dinámico al grabar en 4K full frame con L-Log; es una cifra de la marca, todavía sin mediciones independientes.

Lo demás se suma. El visor electrónico EVF-21 se conecta por USB-C; la lupa LVF-21 convierte la pantalla trasera en visor; la zapata HU-21 añade flash y, con dos accesorios de Panasonic, el adaptador XLR DMW-XLR2 y el micrófono DMW-DMS1, audio de 32 bits flotantes; la placa BPL-21 recibe equipo de video con rosca de 3/8. Hay roscas de 1/4 en los dos ojales de la correa y en la base. En el comunicado oficial de la FP2, Sigma resume la propuesta en tres palabras: “Small, Powerful, Adaptable”.
Hay también decisiones para quien trabaja en movimiento: 70 GB de memoria interna que siguen grabando cuando la tarjeta SD se llena, pantalla abatible, enfoque que reconoce personas, animales y, por primera vez en la serie, aves, ráfagas de hasta 20 fotos por segundo y una batería que, según la marca, dura cerca de 30 % más que la de la fp original.
La Sigma FP2 se venderá desde el 11 de noviembre de 2026 en 2,199 dólares estadounidenses solo el cuerpo, o en 2,749 dólares con el lente 50 mm F2 DG Contemporary o con el visor EVF-21. Las reservas abren el 29 de octubre en la tienda oficial de Sigma en Japón. Hasta el cierre de esta edición, Sigma no había anunciado precio ni fecha de llegada a México.
¿Sigma inventó la cámara modular?
No. La idea de separar la cámara en piezas es casi tan antigua como la fotografía de sistema. El 6 de octubre de 1948, Hasselblad dio a conocer la 1600F, una réflex de formato medio con lentes, magazines de película y visores intercambiables, una lógica que décadas después permitiría montar respaldos digitales en cuerpos concebidos para película. En 2008, RED anunció Scarlet y Epic como base de su sistema DSMC: un “cerebro” con el sensor al que se acoplaban módulos de montura, conexiones, grabación y monitoreo. Y en noviembre de 2009, Ricoh presentó la GXR, cuyas unidades intercambiables integraban lente, sensor y procesador en una sola pieza. Era una solución elegante y cara: cada unidad nueva implicaba pagar otro sensor, aunque en 2011 Ricoh añadió un módulo para lentes Leica M.
Lo que Sigma hizo en 2019 fue otra cosa. La fp, presentada el 11 de julio de ese año, tomó el razonamiento de las cámaras de cine, un núcleo pequeño que crece con accesorios, y lo llevó a una full frame de 370 gramos sin batería ni tarjeta, sin obturador mecánico, útil lo mismo para la foto fija que para el video RAW. Sigma la anunció entonces como la mirrorless full frame más pequeña y ligera del mundo y la describió como una cámara escalable, que se amplía con lentes y complementos. Dos años después llegó la fp L, con 61 megapíxeles.
Nuestra lectura: Sigma no inventó la modularidad, pero con la fp de 2019 fue de las primeras en llevarla a un formato de bolsillo y a un público que no era el de los sets de cine, sino el de quienes hacen foto, video y sonido con muy poco equipo. Fue precursora en un segmento, no la inventora de la idea. Y la FP2 llega cuando ese segmento dejó de ser un nicho.
Por qué las marcas arman cámaras modulares
Los últimos años muestran el mismo movimiento desde distintos frentes. Panasonic anunció en octubre de 2020 la LUMIX BGH1, una cámara de caja que puede alimentarse por el mismo cable Ethernet (PoE+) y controlarse en grupos de hasta 12 unidades desde una computadora, orientada a transmisiones y producción a distancia. Sony siguió en febrero de 2021 con la FX3, con cinco roscas en el cuerpo para montar accesorios sin jaula. Blackmagic Design mostró en abril de 2024 la PYXIS 6K, un cubo hecho para rigs, con montura L, PL o EF a elección.
A nuestro juicio, detrás de ese movimiento se cruzan varias razones. La primera es de uso: quien trabaja solo ya no tiene una cámara para cada encargo, sino una que cambia de forma según el día, en mano, dentro de un auto, sobre un estabilizador o en un set, y un cuerpo sin piezas fijas se presta mejor a esas mudanzas. La segunda es económica: quien empieza compra el núcleo y suma lo demás conforme crece su trabajo. La tercera es cultural: las herramientas del cine, como el RAW, los perfiles logarítmicos o la grabación Open Gate, bajaron a producciones pequeñas, y con ellas llegó su forma de trabajar.
El Open Gate lo ilustra bien. Grabar con el sensor completo, en su proporción nativa de 3:2, deja margen para sacar de una misma toma un encuadre horizontal y otro vertical, una necesidad que el video para redes volvió cotidiana. La Sigma FP2 conserva el Director’s Viewfinder de la serie, que ahora simula también el encuadre de la ARRI ALEXA 35 y de las Sony VENICE 2 y BURANO, un guiño a quienes planean tomas para producciones mayores con una cámara que cabe en la mano.

Hay una cuarta razón, menos visible: los ecosistemas. Sigma fundó la L-Mount Alliance con Leica y Panasonic en septiembre de 2018; hoy la integran 11 empresas, entre ellas Blackmagic Design. La Sigma FP2 graba con L-Log, el perfil de Leica, y su zapata admite el audio de Panasonic y con un contacto de flash común a OM SYSTEM y LUMIX. La modularidad ya no ocurre solo dentro de una marca, sino entre varias.
La otra cara de la flexibilidad: lo que la FP2 deja fuera
Armar tiene un costo. La Sigma FP2 no estabiliza el sensor, solo ofrece estabilización electrónica para video, y no trae visor integrado. Cada carencia se resuelve con una pieza, y cada pieza tiene peso y precio: el visor EVF-21 convierte los 2,199 dólares del cuerpo en 2,749.

Tampoco toda la industria eligió este camino. Nikon, dueña de RED desde abril de 2024, presentó en septiembre de 2025 la Nikon ZR, el modelo más pequeño de su serie Z CINEMA, que combina tecnología propia y de RED: en lugar de una caja modular, un cuerpo más resuelto de fábrica, con monitor de 4 pulgadas y estabilización del sensor, aunque, como la FP2, sin visor. La propia Sigma explora el extremo opuesto con la Sigma BF, que llegó a México en 2025 con una apuesta por el minimalismo. Las dos rutas conviven: la cámara que se cierra sobre sí misma y la que se abre para que otros la terminen.
La Sigma FP2 no resuelve cuál de los dos caminos se impondrá. Lo que sí confirma es que la pregunta cambió. Durante décadas, elegir una cámara era elegir un objeto terminado. Hoy se parece más a elegir un punto de partida.
¿Qué cámara construirá cada quien cuando el cuerpo deja de ser el límite?








