El Legado de la Luz: Canon Academy convierte el Día de Muertos en un aula abierta

Retratos de catrines, fotografía gastronómica con pan de muerto, ofrendas de tres estados y dos cortometrajes de terror presentados con el Festival Internacional de Cine de la UNAM marcaron la jornada que la escuela de Canon organizó en su sede de la Ciudad de México.

FOTOGRAFÍA Y TRADICIÓN

Retratos de catrines, fotografía gastronómica con pan de muerto, ofrendas de tres estados y dos cortometrajes de terror presentados con el Festival Internacional de Cine de la UNAM (FICUNAM) marcaron la jornada que la escuela de Canon organizó en su sede de la Ciudad de México.

Canon Academy presentó “El Legado de la Luz” en la sede que ocupa desde marzo en la Ciudad de México, una jornada dedicada al Día de Muertos que convirtió la tradición en materia de estudio: retrato conceptual, fotografía gastronómica, ofrendas de distintas regiones del país y una función de cortometrajes de terror en colaboración con el Festival Internacional de Cine de la UNAM.

En Ellipsis Mx nos dimos a la tarea de conocer las vanguardistas instalaciones de la academia. La convocatoria reunió a fotógrafos, creadores de contenido, estudiantes e integrantes de las comunidades ZOOM iN y Canon Professional Services (CPS), que pasaron el día entre sesiones guiadas, preguntas a los especialistas y pruebas con equipo de la marca.

Un estudio que se arma a la medida de cada clase

Lo primero que revela la nueva sede es su versatilidad. El estudio es modular: se quita, se pone, se agrega. El set se reconfigura según lo que pida cada sesión, y esa flexibilidad no es solo arquitectónica; define el flujo de trabajo de la academia y la manera en que se mueven los equipos dentro de ella.

Durante el recorrido pudimos probar equipo de última generación que abarca todo el catálogo: desde la gama profesional hasta opciones pensadas para creadores de contenido y modelos de entrada. Entre unos y otros cambian las prestaciones, no el estándar de calidad, que se sostiene en una trayectoria larga. Canon adoptó su nombre como marca en 1935 y opera en México desde 1978.

Ahí aparece una ventaja que pocas escuelas pueden ofrecer. Al ser la academia de la propia marca, Canon Academy puede actualizar a sus estudiantes con equipo nuevo y ajustar sus dinámicas y procesos de aprendizaje al ritmo en que cambia la tecnología.

Pero quien llega a aprender también cambió. El fotógrafo de bodas convive hoy con el creador que publica a diario y con quien apenas compra su primera cámara. Un espacio que se transforma y un catálogo completo al alcance de la mano son, en buena medida, una respuesta a esa mezcla.

Tres estados, una misma razón para poner la ofrenda

El hilo del día fue el Día de Muertos, llevado a través de un itinerario que alternó charla y práctica. Fotógrafos con experiencia documentando estas festividades como lo es @jukilitakalavera (Carlos Gordillo, compartieron su trabajo en Oaxaca, Querétaro y el Estado de México, y explicaron cómo respetan la trazabilidad de cada uno de los procesos que conlleva la tradición, desde la preparación hasta el momento de la ofrenda.

Los asistentes no se quedaron en la butaca. Preguntaron, colaboraron y se acercaron a conocer a los autores detrás de las imágenes.

En el recorrido aparecieron distintas ofrendas y distintas maneras de vivir la fecha. Cambian los elementos y las formas; la finalidad es la misma: honrar a quienes ya no están. En una celebración construida alrededor de la memoria, la fotografía encuentra un lugar natural, porque también es una manera de conservar a los que se fueron.

Pan de muerto en destellos de disparos

Una de las dos sesiones fotográficas giró alrededor del pan de muerto. Su elaboración frente a los asistentes convirtió el set en un ejercicio de fotografía gastronómica y de producto: el movimiento de las manos, el detalle de la masa, la textura del pan terminado.

Los clics no pararon. Las ráfagas se encimaban con los destellos del flash mientras cada participante buscaba su propio ángulo. Se veía a la gente contenta, creando, y ese es, al final, el objetivo que persigue la academia: que la técnica se aprenda con la cámara en la mano.

Catrines y el guerrero bajo la luz de los profesores

La segunda sesión llevó el retrato al terreno de la fotografía social, con un Catrín y una Catrina como protagonistas de una de las figuras más reconocibles del Día de Muertos.

Modelos profesionales, un concepto claro y una iluminación dirigida en todo momento por los profesores de la academia sostuvieron un set de nivel profesional. Ahí los participantes practicaron el retrato de pareja y trabajaron la luz como parte del relato, no solo como recurso técnico.

El cierre: cine de terror con el Festival Internacional de Cine de la UNAM

La jornada terminó frente a la pantalla. En colaboración con el Festival Internacional de Cine de la UNAM (FICUNAM) se proyectaron dos cortometrajes de terror, y al final fue posible conversar con sus directores y con parte de las personas involucradas en cada producción.

Ambas piezas usan el miedo como punto de partida, no como destino. Buscan aterrorizar, sí, pero sobre todo dejar preguntas en la conciencia del espectador sobre un México actual que persigue a sus mujeres. En una fecha dedicada a recordar a los ausentes, el terror dejó de ser ficción para convertirse en espejo.

Más allá de la función, la alianza dice algo sobre el rumbo de la academia: la imagen fija y la imagen en movimiento ya no viven en salones separados. Una escuela de fotografía que abre su espacio al cine universitario amplía lo que entiende por formar creadores. En cada conversación del día se repitió esa constante: el respaldo a la creación de contenido, a la fotografía y al cine.

La educación como apuesta de largo plazo

Como academia, Canon Academy ha profesionalizado a diversos fotógrafos y mantiene la actualización como parte de su método. La logística de “El Legado de la Luz” lo confirmó: un itinerario que se cumplió con orden, sesiones bien dirigidas y un espacio que se adaptó a cada actividad.

Después de años de trabajo, y con varios meses ya en su nuevo espacio, la escuela demostró que el cambio de sede también fue un cambio de escala. La jornada deja un buen sabor de boca para la fotografía, la tecnología y, sobre todo, la educación en México.

La tradición dice que la luz de las velas guía a los muertos de regreso a casa. En el piso 15 de Torre Altiva, la luz sirvió para algo más: enseñar a mirar aquello que merece quedarse.

¿Qué historias contarán ahora quienes salieron de ahí con la tarjeta llena de memoria?

Andrei Romero
Andrei Romero
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