El diablo viste a la moda 2, vale la pena verla?

El diablo viste a la moda 2: Miranda Priestly contra el algoritmo

La secuela más esperada del año no es sobre moda. Es sobre qué pasa cuando el periodismo impreso muere — y quién gana cuando muere.

¿Vale la pena ver la nueva película de El Diablo Viste a la Moda 2?

Título originalThe Devil Wears Prada 2 (El Diablo Viste a la Moda 2)
DirecciónDavid Frankel
GuionAline Brosh McKenna (basada en Lauren Weisberger)
ElencoMeryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Stanley Tucci, Kenneth Branagh, Justin Theroux, Lucy Liu, Lady Gaga (especial)
Duración119 minutos
ClasificaciónPara mayores de 13 años
Distribuidora20th Century Studios / Disney
Estreno México1 de mayo de 2026 (avant premiere 30 de abril)
PlataformaDisney+ (fecha de llegada a streaming por confirmar)
Puntuación crítica79% Rotten Tomatoes (118 reseñas) · 61/100 Metacritic (46 críticos)

Hay una escena en El diablo viste a la moda 2 que cualquier persona que trabaje en medios va a reconocer con una mezcla de risa y malestar. Andy Sachs da un discurso sobre la importancia del periodismo en un evento de la prensa neoyorquina, el video se vuelve viral, y al día siguiente le ofrecen trabajo como editora de reportajes de la revista Runway. Miranda Priestly —que lleva 30 años en la cima del mundo editorial de moda y ahora enfrenta la extinción de ese mundo— no la recuerda. O dice que no la recuerda.

Eso, en 119 minutos de película bien producida, con Meryl Streep haciendo lo que Meryl Streep hace y con un elenco que tiene una química genuina después de 20 años, es tanto el mayor atractivo de la secuela como su principal limitación. The Devil Wears Prada 2 tiene la premisa más honesta que Hollywood ha encontrado para hablar de la crisis del periodismo y los medios impresos frente al algoritmo y los tecnócratas de Silicon Valley. Y la usa como excusa para el reencuentro de sus personajes, no como el centro de su historia.

¿Vale la pena verla? Sí. ¿Es tan buena como la original? No. ¿Es mejor de lo que tenías derecho a esperar de una secuela de 20 años? Definitivamente.

De qué trata El diablo viste a la moda 2 (sin spoilers mayores)

El Diabo Viste a la Moda 2

Han pasado dos décadas. Andy Sachs es ahora una periodista consagrada, con premios, un libro pendiente de publicación y una preocupación genuina por la supervivencia del periodismo en la era digital. Miranda Priestly sigue al frente de Runway, la revista de moda más poderosa del mundo ficticio de la película, pero ese mundo está en declive: los anunciantes se van, el papel muere y un escándalo —un artículo positivo sobre una marca con prácticas cuestionables— está convirtiendo a Miranda en objetivo de memes y tsunami de indignación en redes.

La solución que la trama plantea pasa por recuperar a Dior como anunciante principal. Dior, en este universo de 2026, está dirigido por Emily Charlton (Emily Blunt) — la asistente despiadada de la primera película, que 20 años después es una ejecutiva de alto poder en el lujo europeo. Y así los tres personajes principales vuelven a orbitar entre sí, con la misma dinámica de poder pero con los roles ligeramente reconfigurados.

Los nuevos personajes son los verdaderos villanos: Benji Barnes (Justin Theroux) y Sasha Barnes (Lucy Liu) son los magnates tecnócratas que quieren comprar Runway, digitalizar todo y convertir el periodismo editorial en contenido optimizado para algoritmos. Junto a ellos, Kenneth Branagh como el marido de Miranda. Y Lady Gaga en una participación especial que incluye una escena musical con su canción Runway, compuesta específicamente para la película con Doechii.

El diablo viste a la moda 2 tiene la premisa más honesta del cine comercial reciente sobre lo que está pasando con los medios. Y la desperdicia parcialmente — lo que la hace interesante de todas formas.

Por qué este es el ángulo que más importa en 2026

Desde un medio de tecnología y cultura digital como Ellipsis Mx, la lectura más interesante de El diablo viste a la moda 2 no es la moda, ni la nostalgia, ni el feminismo corporativo — sino lo que la película hace con la crisis del periodismo impreso frente al ecosistema digital actual.

Miranda Priestly, en 2026, se convierte en algo que nadie habría predicho en 2006: una guardiana de la tradición. No solo de la moda, sino del periodismo curado, editado, maquetado con criterio. Frente a los villanos tecnócratas que quieren convertir Runway en una plataforma de contenido generado por IA y optimizado para clics, Miranda defiende que hay un valor en el juicio editorial que ningún algoritmo puede replicar. Es, sin que la película lo diga explícitamente, el argumento más directo que Hollywood ha puesto en boca de un personaje ficticio sobre lo que se pierde cuando los medios tradicionales mueren.

La ironía que la película captura bien: los villanos de 2026 hacen que Miranda Priestly —que en la primera entrega era la antagonista indiscutible, la jefa tóxica, el modelo de liderazgo que no querías imitar— se vea como la buena. Como la persona del lado correcto de la historia. Justin Theroux y B.J. Novak como los magnates de Silicon Valley son personajes sin vida interior, sin carisma, sin más ambición que la optimización del margen. Frente a ellos, incluso una editora que humilla a sus asistentes y se niega a recordar tu nombre parece preferible.

Eso es incómodo. Y es exactamente lo que hace a la película más interesante de lo que sus números de taquilla sugieren.

Lo que funciona

Meryl Streep — sin discusión

Streep ya demostró en 2006 que podía hacer de Miranda Priestly algo más que una villana de cartón. En 2026, con más tiempo de pantalla dedicado a la vida interior del personaje, lo que hace es todavía más preciso. La película le da a Miranda una vulnerabilidad que la primera no tenía — un marido (Kenneth Branagh), motivaciones más visibles, un arco que no termina exactamente donde se espera. Streep lo convierte en algo que se siente verdadero sin sentirse fácil. Es la actuación que justifica la secuela.

Emily Blunt y Stanley Tucci — la complejidad que gana las escenas

Emily Charlton es en la primera película el chiste recurrente — la asistente snob que sufre las mismas consecuencias que Andy pero sin la redención. En la segunda, con un papel más pequeño pero más complejo, Emily Blunt encuentra algo en el personaje que nunca estuvo disponible en la primera entrega. Hay una escena cerca del tercer acto que es el momento más emotivo de la película — y es suyo.

Stanley Tucci como Nigel es, como siempre, la conciencia del relato. Sus referencias a los eventos de la primera película —que son las remembranzas más efectivas— producen el tipo de reconocimiento afectivo que hace que una secuela se sienta como reencuentro y no como reciclaje.

El vestuario — es parte esencial, no decoración

Sería un error ver El diablo viste a la moda 2 y no prestarle atención al vestuario. No es decorado de fondo — es caracterización. Cada personaje, en cada escena, está comunicando poder, inseguridad, aspiración o rendición a través de lo que lleva puesto. El diseño de vestuario merece una lectura tan atenta como los diálogos.

Lo que no funciona

Andy Sachs — el personaje que el guion no sabe qué hacer con él

La crítica más consistente que aparece en las reseñas internacionales, y que compartimos, es que Andy Sachs en la segunda película está atrapada en la misma dinámica que en la primera. En 20 años, ha ganado premios, ha construido una carrera, ha publicado investigaciones — y en cuanto entra en el universo de Miranda, vuelve a ser la aprendiz ansiosa que quiere impresionar a la jefa. El guion de Aline Brosh McKenna no le da un arco propio que sea independiente de la relación con Miranda. Eso funciona dramáticamente, porque la dinámica de poder entre las dos actrices es genuina. Pero deja a Hathaway con menos material para trabajar del que merece.

La premisa sobre el periodismo, infrautilizada

Es el problema más frustrante de la película para cualquiera que trabaje en medios o que siga la crisis del periodismo editorial. La trama plantea exactamente los conflictos correctos: algoritmos vs criterio editorial, clickbait vs periodismo curado, magnates tecnológicos comprando medios para controlar narrativas. Y los trata como telón de fondo para el reencuentro de los personajes en lugar de como el motor real de la historia. La crítica de La Razón México lo dice bien: es un pretexto, no la trama.

El ritmo — irregular

La película funciona mejor en las escenas de Miranda y peor cuando Andy ocupa el centro sin contrapeso. Hay tramos en el segundo acto donde el ritmo se afloja notablemente. No es un problema grave — la película es entretenida de principio a fin — pero la diferencia de energía entre las escenas con Streep y las sin Streep es demasiado visible.

Lo que dice la crítica internacional sobre si vale la pena ver El Diable Viste a la Moda 2

Con 79% en Rotten Tomatoes y 61/100 en Metacritic sobre 118 y 46 reseñas respectivamente, El diablo viste a la moda 2 se posiciona como una película bien recibida pero no unánimemente celebrada. La división es bastante predecible: quienes la valoran más destacan las actuaciones y el tratamiento de la crisis del periodismo; quienes la critican más señalan la dependencia de la nostalgia y el subdesarrollo narrativo de Andy.

Rolling Stone destacó que la película camina la delgada línea entre darle al público lo que quiere — malicia, glamour, Tucci — y reconocer que el mundo de 2026 es fundamentalmente distinto al de 2006. The New Yorker la describió como una película que vende cosas absurdas pero las vende bien, con convicción genuina. La crítica más dura vino de Region Free, que la calificó como fea, mezquina y sin tacto. La más equilibrada para nuestro gusto la dio La Razón México: regreso elegante con ambición limitada.

Entonces… ¿Vale la pena ver El Diablo Viste a la Moda 2?

El Diablo Viste a la Moda. vale la pena verla?
Veredicto Ellipsis Mx
Sí vale la pena ver El Diablo Viste a la Moda 2, y vale la pena verla en el cine antes que en casa. La película funciona mejor en colectivo — las escenas de Streep ganan con audiencia, y el humor funciona mejor con sala. No es tan buena como la original, pero es mejor de lo que tenías derecho a esperar de una secuela de 20 años. Si trabajas en medios, en tecnología o en cultura digital, hay capas en esta película que van a resonar de formas que no esperabas. Si solo quieres pasar un buen momento con personajes que te importan desde 2006, también. El problema real de El diablo viste a la moda 2 es que tiene la premisa de una gran película sobre la crisis del periodismo, y la usa para hacer una buena película de reencuentro. Las dos cosas son válidas. La segunda es ligeramente decepcionante.
AspectoEvaluaciónCalificación
ActuacionesMeryl Streep insuperable. Hathaway correcta pero limitada por el guion. Tucci y Blunt brillan en sus escenas.★★★★★
GuionPremisa brillante (crisis de medios vs algoritmo) que no se desarrolla todo lo que podría. Sirve como excusa para el reencuentro.★★★☆☆
DirecciónFrankel hace lo que se le pide: mantener el tono, cuidar las actuaciones. Sin riesgos ni sorpresas.★★★☆☆
Vestuario y diseñoImpecable. Está para disfrutarse. Es parte esencial de la propuesta.★★★★★
RitmoInconsistente. Excelente en las escenas de Miranda, flojo cuando Andy ocupa el centro sin contrapeso.★★★☆☆
Valor de rewatchAlto para fans de la primera. Bajo para quien espera más sustancia narrativa.★★★☆☆
¿Vale ir al cine?Sí — funciona mejor en pantalla grande y en colectivo que sola en casa.★★★★☆

El contexto cultural que hace a esta película de 2026 y no de 2016

El diablo viste a la moda 2 es una película de 2026 en un sentido muy específico: sus villanos son los tecnócratas de Silicon Valley, no los editores de moda despiadados. En 2006, Miranda Priestly era el tipo de liderazgo que Hollywood podía usar como villana porque el mundo editorial de lujo era suficientemente aspiracional para que su crueldad pareciera el precio de algo valioso.

En 2026, ese mundo ya está en declive real. Las grandes revistas impresas cierran o reducen circulación. Los anunciantes se van a las plataformas digitales. Los medios que sobreviven lo hacen transformándose en productos de contenido optimizados para algoritmos. Y en ese contexto, Miranda Priestly — que defiende que hay un valor en la moda curada editorialmente que un algoritmo no puede replicar — tiene razón de una forma que en 2006 no habría tenido.

Eso es lo que hace que esta secuela sea más que nostalgia. No es una celebración del mundo editorial de lujo — es un duelo por su desaparición, disfrazado de comedia de reencuentro con tacones de Prada.

En 2006, Miranda Priestly era la villana. En 2026, es la única persona en la sala que tiene razón sobre lo que se pierde cuando los medios mueren. Eso dice más sobre lo que ha pasado en 20 años que cualquier análisis de la industria.

Una nota final sobre el tráiler y la corrección de color

Antes de que llegues al cine, vale la pena mencionar algo que generó debate en redes cuando se lanzó el tráiler: la corrección de color de la película fue criticada en redes sociales por adoptar el llamado “estilo Netflix” — colores estandarizados, contraste reducido, imagen suave y plana. La crítica es válida en el tráiler. En sala, el resultado es más matizado: hay secuencias —especialmente las escenas en Dior y los eventos de moda— donde el vestuario y los interiores lucen con suficiente riqueza. Pero la tendencia a una paleta homogeneizada que perdió el contraste y la saturación deliberada de la primera entrega sí está presente. No arruina la película. Pero la primera tiene mejor fotografía.

Fuentes Rotten Tomatoes (79% / 118 reseñas) y Metacritic (61/100 / 46 críticos) al 30 de abril 2026 · Rolling Stone en Español, crítica (29 abril 2026) · La Razón México, crítica (30 abril 2026) · Que.es, crítica (29 abril 2026) · EscribiendoCine, análisis (29 abril 2026) · OtrosCines, crítica de Diego Batlle (29 abril 2026) · Wikipedia ES, ficha técnica completa y datos de producción · SensaCine MX, ficha y sinopsis oficial.

Si te agrada nuestro contenido no olvides seguir visitando nuestro sitio Web Ellipsis Mx al igual seguirnos en nuestras redes sociales Facebook , Twitter e Instagram.

Luis Cortina
Luis Cortina

Hola, soy Luis Cortina, Redactor SEO y editor especializado en tecnología, salud y cultura digital. Desarrollo contenidos y proyectos editoriales que convierten información compleja en textos claros, bien posicionados y con identidad propia.

Artículos: 776

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Gift this article