Hay algo profundamente simbólico en mirar la Tierra desde el espacio. Pero esta vez, la imagen que ha capturado la atención global no solo destaca por su belleza, sino por un detalle inesperado: fue tomada con una cámara que muchos considerarían “antigua”.
Las recientes fotografías compartidas por la NASA desde la misión Artemis II se han convertido en el nuevo retrato icónico del planeta. Una imagen que no solo impresiona por su estética, sino por lo que revela técnica y simbólicamente.
Claves de la imagen más famosa del momento
- Capturada desde el espacio profundo durante Artemis II
- Muestra la cara nocturna de la Tierra
- Permite ver estrellas y una aurora verde
- Fue tomada con una réflex de hace 10 años
- Refuerza la visión global del planeta como unidad
Nikon D5: Una cámara veterana en un entorno extremo

En un contexto dominado por la innovación constante, resulta llamativo que la protagonista técnica sea la Nikon D5, una cámara que cumple una década desde su lanzamiento.
Lejos de ser una limitación, esta elección responde a una lógica clara: en el espacio no hay margen para fallos. Se priorizan equipos robustos, probados y adaptados a condiciones extremas.
Esta réflex de 20 megapíxeles ofrece precisamente eso: fiabilidad absoluta. La imagen fue capturada con un objetivo Nikkor 14-24 mm f/2.8, utilizando una distancia focal de 22 mm. Los parámetros técnicos también revelan el desafío de la toma:
- ISO 51.200
- Exposición de 1/4 de segundo
- Apertura f/2.8
Una configuración extrema para capturar luz en condiciones de oscuridad casi total.
Lo que hace única a esta fotografía de la Tierra
A diferencia de la mayoría de imágenes del planeta, esta muestra su lado no iluminado. Este detalle cambia por completo la narrativa visual.
En lugar de la típica Tierra brillante sobre fondo negro, aquí emergen las estrellas alrededor del planeta. Además, el contraluz permite observar un fenómeno poco habitual en este tipo de capturas: una aurora verde iluminando la atmósfera terrestre.
El resultado es una imagen más íntima, casi vulnerable, que refuerza la idea de unidad planetaria.
Más allá de la D5: el arsenal fotográfico de Artemis II
Aunque la Nikon D5 ha sido protagonista, no ha viajado sola. La misión también incluye tecnología más reciente, como la Nikon Z9.

Esta cámara sin espejo ya forma parte del ecosistema de la NASA y de la Estación Espacial Internacional. En Artemis II, su papel es más experimental: analizar cómo afecta la radiación del espacio profundo a su sensor.
A este equipo se suma un elemento inesperado: el iPhone 17 Pro Max. Utilizado por los astronautas para documentar su experiencia, representa una aproximación más personal y espontánea a la fotografía espacial, sin colaboración oficial con Apple.
Tecnología probada frente a innovación constante
La historia detrás de esta imagen deja una lectura clara: en ciertos entornos, lo último no siempre es lo mejor.
Mientras en la Tierra la industria avanza a un ritmo vertiginoso, en el espacio domina la fiabilidad. Equipos como la Nikon D5 demuestran que la tecnología consolidada sigue teniendo un valor incuestionable cuando las condiciones son extremas.
Una nueva forma de mirar la Tierra
Más allá de la técnica, esta fotografía redefine nuestra relación visual con el planeta. No es solo una imagen espectacular: es una declaración.
Una Tierra en penumbra, rodeada de estrellas, con una aurora tenue marcando su atmósfera. Una visión que, como resume la propia NASA, nos recuerda algo esencial: somos un todo, observándonos desde la distancia.
Y quizá ahí reside su verdadero impacto.
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